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La Palabra de Jesús es Vida y no marketing de la lógica consumista

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No hace mucho, Juan Manuel de Prada, comentando el ensayo de Daniel Bernabé La trampa de la diversidad —en un artículo del ABC— afirmaba que las políticas de la diversidad, constituyen una herramienta de manipulación y de atontamiento social, máxima expresión y meta tanto del neoliberalismo como del neomarxismo podemita, a pesar de que no pueden, según ellos, cohabitar. La pretensión de las fuerzas del poder y del mercado, no es otra cosa que deconstruir y diseminar la fortaleza del hombre, con el afán de someterlo y tenerlo controlado, convirtiéndolo en una máquina de consumo. Para ello, le otorgan al hombre toda clase de prebendas, las cuales las venden como ensanchamiento de los derechos individuales y sociales, tal como repite de memoria hasta el hartazgo, el actual okupa de la Moncloa, el Sr. Pedro Sánchez.

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La mayoría social, tanto conservadores como progresistas del pasado —parafraseando al escritor Juan Van-Halen—, consideran que el hombre no es un ser configurado antropológicamente cuerpo/alma, ni mucho menos que estas realidades estén intrínsecamente ligadas y conectadas. Lo han reducido a cantidad, peso, materialidad y consumo. Lo lamentable es que los conservadores vinculados al PP asuman los presupuestos políticos de la izquierda, cargados de odio y anti-catolicismo, y no defiendan una visión alternativa del hombre. Un hombre que forma parte de su constitución humana lo transcendental, el tener fe en sentido horizontal y vertical. En sentido horizontal se debe tener fe a la vida, al desarrollo y al progreso sobre la base de la dignidad humana y espiritual de todo ser humano. En sentido vertical se debe abrazar la fe para alcanzar esa Palabra superior y metahumana que nos induce a dar crédito de que hay algo más allá de lo que podemos vivir dentro de las fronteras del mundo.

Precisamente de eso, nos habla el evangelio de este domingo XXXIII del tiempo ordinario anterior a la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Jesús afirma que su Palabra de vida, de unión, de fortaleza, de sentido, de contenido vital no es derogable por cualquier forma de ideología, por muy agresiva y corrosiva que sea: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mc 10, 31). Hoy más que nunca, todos aquellos que se precian y presumen de su catolicidad, deben dar un giro a lo fundamental de la fe, proponerla sin descafeinarla ni alterarla, es decir, sin atenuar sus exigencias. No debemos sentir vergüenza ni propia ni ajena, la fe encierra unas potencialidades divinas impresionantes, tales como la donación sin contraprestación, la excelencia sin comparaciones, la alegría sin consumismo, la empatía sin fingimiento y la unidad fraterna y espiritual sin negociaciones.

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La fe acogida como don de Dios y algo sobrenatural, nos permite mirar y esperar más allá del ombligo de los partidos políticos y de las fuerzas de poder confabuladas para debilitar y manejar impunemente al hombre que está ansioso y deseoso de la Palabra de Vida. Actuemos todos los católicos como una única fuerza social de fe creíble y testimonial, que está decidida a combatir con el poder de la oración y de la predicación, según John P. Meier aquella presentación del Jesús manufacturado por el nuevo periodismo pseudo-creyente, que más que evangelizar, lo desfiguran y someten a los estándares de lo políticamente correcto. ¿¡Te atreves a tomarle la Palabra inderogable a Jesucristo!?

Roly Gutiérrez Salazar
Lic. en Teología Fundamental
Por la Universidad Pontificia Antonianum de Roma

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Roly Gutierrez
Licenciado en Estudios Eclesiásticos (Baccalaureatus in Theología), por la Facultad de Teología de Granada. Licenciado en Teología Fundamental por la Pontificia Universidad Antonianum, Facultad de Teología del Instituto Teológico de Murcia OFM

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